También se llama alopecia prematura, alopecia androgenética, alopecia común o calvicie común por ser la más frecuente de las alopecias. Es mucho más común en los hombres que las mujeres.

Es hereditaria, de tipo autosómico dominante pero afecta a varones adultos por necesitarse la presencia de andrógenos para manifestarse.  La imposibilidad de curar este tipo de alopecia a largo plazo radica en su secuencia biológica, ya que se trata de una alopecia hereditaria, de base genética poligénica, desencadenante hormonal andrógeno, y en cuyo proceso final interviene el sistema inmune, mediante una infiltración linfocitaria que produce un fenómeno conocido como fibrosis perifolicular, que contribuye entre otros factores a que los cabellos miniaturizados no puedan recuperar su condición medulada, condición necesaria para que puedan formarse cabellos de una longitud superior a los 25 mm.

Actualmente existen tratamientos que permiten reducir o incluso revertir a medio plazo los efectos de la alopecia androgénica. El minoxidil y la finasteride son dos de los productos que han demostrado científicamente su efectividad. Su punto débil radica en la necesidad de utilizar constantemente el tratamiento mientras se desee obtener resultados. Pasados unos pocos meses desde la interrupción desaparecen los resultados obtenidos.